sábado, 12 de noviembre de 2016

La realidad es tozuda

Artículo publicado en el diario burgosconecta.es el 12 de noviembre de 2016.
El Grupo Municipal Socialista se ha abstenido en la votación sobre el nuevo convenio de reestructuración de la deuda del Consorcio del Desvío. No lo hemos hecho por gusto, lo hemos hecho por responsabilidad ante una probable situación de vulnerabilidad en la que colocaríamos al Ayuntamiento de no aprobarse.
Han pasado cuatro meses desde que este Pleno rechazara este mismo convenio, y en este tiempo la flexibilidad que han demostrado las entidades financieras acreedoras de la deuda del Consorcio no nos dejan satisfechos, ni muchos menos, a pesar de que hayan perdonado el pago de los intereses de demora y se hayan comprometido a revisar las condiciones si se demuestra la imposibilidad de cumplir con los objetivos de amortización previstos. No obstante los socialistas procuramos ser siempre ser consecuentes con nuestros planteamientos.
Después de 2 años reivindicando desde este Pleno el encargo de un informe jurídico externo para determinar las posibles responsabilidades de cada una de las entidades consorciadas respecto a la deuda del Consorcio, además de aclarar cómo debiéramos afrontar su liquidación de encontrarse en causa material de disolución, al fin fuimos capaces de convencer a una corporación, ahora con un gobierno en minoría, para que encargara dicho informe. Todos los grupos estuvimos de acuerdo con que el reputado catedrático en derecho administrativo, Antonio Jiménez Blanco, nos diera su opinión jurídica al respecto. Y la dio, nos guste más o no guste menos, la dio.
La responsabilidad única sobre el conjunto de la deuda del Consorcio recae sobre el Ayuntamiento. El Consorcio se encuentra en causa material de disolución y sus activos y pasivos no se liquidarán de manera ordenada desde el Consorcio sino que pasan automáticamente al Ayuntamiento.
Dos consecuencias, que le debemos única y exclusivamente al señor Alcalde, Javier Lacalle, gracias al Convenio que firmó con las entidades financieras en mayo de 2014, comprometiéndose con el cumplimiento de dos hitos que sabía que eran de imposible cumplimiento.
Que a 31 de diciembre de 2015, el valor de los activos fuera superior al de la deuda y que los ingresos obtenidos de la venta de esos activos pudieran hacer frente a los intereses generados en el periodo.
Lacalle decidió dar una “patada a seguir” como en el rugby para no tener que pagar la deuda comprometida en 2015, año en el que se la jugaba electoralmente, y trasladar el problema a la futura corporación, o sea, a nosotros, colocando a la ciudad en un callejón sin salida, como también subraya Jiménez Blanco en su informe.
Los socialistas estamos seguros que la constitución de este Consorcio en 2003, fue una buena solución para hacer frente a los compromisos adquiridos en el Convenio del Desvío firmado por el Ayuntamiento, la Junta de Castilla y León  y el Ministerio de Fomento en 1998, con las tres administraciones gobernadas por el Partido Popular. Pero también estamos seguros que nada tenemos que ver con el Convenio  de 2014 ni con el que nos presentó a hechos consumados hace cuatro meses el Sr. Foronda, consejero delegado del Consorcio y concejal de Hacienda del Ayuntamiento.
En cambio y diferencia de otros grupos, nosotros no vamos a utilizar un asunto tan serio y complejo como éste partidistamente. Los socialistas no buscamos ninguna rentabilidad política, ni haremos estrategia alguna con ello.
Los socialistas queremos evitar que nuestra ciudad pueda verse abocada a la parálisis más absoluta. Queremos evitar que nuestro Ayuntamiento sea intervenido una vez más de forma muchos más agresiva, imposibilitando afrontar nuevas inversiones durante muchos años, con importantes subidas de los tributos y reduciendo considerablemente el gasto social. Nosotros no queremos eso para Burgos.
Los concejales socialistas sabemos ser consecuentes con una realidad que es tozuda. La deuda del Consorcio la tenemos que pagar sí o sí, independientemente de otras consideraciones. Esto es un hecho irrefutable.
Nuestra abstención no es por tanto un voto de aprobación, sino un voto de responsabilidad, que supone una nueva oportunidad para empezar a corregir con el tiempo la actual situación en la que el señor Lacalle nos ha metido.
Daniel de la Rosa
Portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Burgos

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Recuperar el PSOE, parte II


 Artículo publicado en el diario.es el 2 de noviembre de 2016

El 4 de octubre, tres días después del Comité Federal más aciago que haya celebrado nunca el Partido Socialista, publiqué un artículo en este diario de título “Recuperar el PSOE”. De las dos opciones entre las que este mismo órgano tendría que decantarse un par de semanas después a saber, mantener la resolución del 28 de diciembre de 2015 y apostar por unas terceras elecciones en menos de un año, o aprobar una nueva resolución y abstenerse ante una nueva investidura de Mariano Rajoy, taché ésta última como la más posibilista.


En primer lugar porque era obvio pensar que después de que el máximo órgano entre congresos concluyera con la dimisión del Secretario General, la posición que este defendía (“no es no”), no iba a encontrar el mismo respaldo ni en la Comisión Gestora, ni en el propio Comité Federal. En segundo lugar porque la opción de convocar un Congreso exprés se acababa de descartar por el Comité Federal, dificultando al extremo abordar la elección de un nuevo Secretario General antes de que se resolviera la gobernabilidad del país. En tercer lugar porque la dimisión forzada de Sánchez había dejado a la organización sin liderazgo ni dirección, sin candidato y con el partido sangrando, abierto en canal a mes y medio de una nueva campaña electoral. Y en cuarto y último lugar porque de acudir a unas terceras elecciones en estas circunstancias era muy probable que el resultado en la urnas concedería al Partido Popular una mayoría amplia, tal vez absoluta, con el riesgo de dejar al PSOE como tercera fuerza política con un Grupo Parlamentario muy mermado.


Durante las semanas siguientes, lejos de abordarse la preparación del Comité Federal del 23 de octubre desde la máxima sensibilidad y pedagogía posibles con la firme voluntad de evitar una mayor fractura, explicando los motivos por los cuales la abstención era de entre las dos opciones la menos mala, prácticamente ninguno de los que abogaban desde hacía meses por ella y que provocaron la caída de Sánchez al frente del partido, tuvieron el coraje de hablar claro a los militantes. Era sorprendente que ninguno de ellos se atreviera a pronunciar la palabra “abstención”, siempre recurriendo a referencias veladas hasta apenas unos días antes del nuevo Comité.


En mi artículo del día 4 abogaba porque el Comité Federal pulsara la opinión de los militantes a través de la convocatoria de Asambleas en todos las Agrupaciones donde pudieran debatirse los pros y los contras de ambas opciones y reflejar formalmente el sentir mayoritario en cada una de ellas. Esta fórmula, de haberse impulsado por la Comisión Gestora, hubiera proporcionado un canal legítimo para trasladar las voluntades de los militantes, respetando siempre la capacidad última del Comité Federal de decidir, ya que es el órgano competente para ello. Suponía también una alternativa con mucho mayor encaje estatutario que una consulta directa a los militantes o una recogida de firmas impulsada desde determinadas Agrupaciones. Pero la Comisión Gestora no lo consideró en ningún momento y derivó todo el debate al seno del Comité Federal.


¿Y qué hubo de la posibilidad de limitar la abstención del número imprescindible de diputados para garantizar la investidura de Rajoy? No fueron pocas las Ejecutivas Municipales que como la de Burgos, defendieron la “Abstención técnica” con anterioridad al Comité Federal del 23 de octubre, trasladando formalmente esta petición por escrito a la Comisión Gestora y al propio Comité. El que no se acordara en la resolución aprobada finalmente fue una enorme decepción para muchos de nosotros, pero no por ello algunos perdimos la esperanza de que hubiera una interpretación flexible del mandato antes de obligar a todo el Grupo Parlamentario a abstenerse provocando mayor tensión, mayor confrontación y sobre todo, una división del propio Grupo en la votación de la investidura. Cabía pensar que al menos 11 de los diputados, en varios casos miembros del Comité Federal que habían votado por la abstención, no tendrían mayor dificultad de hacer lo mismo en el Congreso. Una vez más la inflexibilidad de la Comisión Gestora fue absoluta y como no podía ser de otro modo, la gran mayoría de los diputados socialistas se abstuvieron y Rajoy fue investido presidente en segunda votación.


En este tiempo la opción más posibilista se acabó concretando, pero lejos de irse corrigiendo las diferencias, un mes después existe una fractura aún mayor en el seno del partido, con un frentismo desconocido hasta este momento, visceral, en el que compañeros no dudan de calificar de traidores a aquellos que no piensan como ellos. Lejos de trasladarse una verdadera voluntad de entendimiento y consenso entre las diferentes partes del conflicto, todo indica que esta situación, de no corregirse ciertas actitudes de los principales exponentes de una u otra posición, está abocada a empeorar en los próximos meses.

Por un lado tenemos a Sánchez, que decidió dimitir de diputado, permitiéndole evitar así negar el mandato del Comité Federal, lo cual me pareció una decisión honesta. También anunció que tenía la intención de presentarse a la Secretaría General en el próximo Congreso empezando desde ya a recorrer las Agrupaciones en su campaña. Una decisión legítima, pero que en estos momentos considero precipitada. Las distintas candidaturas que pudieran presentarse deben esperar a que se establezca el calendario congresual, lo cual debiera abordarse lo antes posible. Sánchez también ha hablado de aproximarse a Podemos y de aceptar un Estado plurinacional. Son dos cuestiones políticas de tal transcendencia que deben ser objeto del debate político y estratégico en el próximo Congreso, no a través de los medios de comunicación.


Por esto mismo, encontrándose la organización en tiempo de descuento y ante la necesidad de abordar decisiones políticas de primer orden que deben aclarar hacia donde tiene que ir el PSOE en los próximos años, existen motivos suficientes para considerar que el carácter del Congreso debiera ser ordinario y no extraordinario. Ya está resuelta la gobernabilidad y es el momento de que la Comisión Gestora convoque un nuevo Comité Federal que apruebe el calendario congresual. El partido no puede estar divagando sin dirección ni liderazgo indefinidamente, dejando la iniciativa a una Comisión Gestora que debiera limitarse a sus funciones y toda la responsabilidad a la dirección del grupo parlamentario.


Por otro lado tenemos aquellos que se sienten culpables de la situación del partido y pretenden evitar que el Congreso se celebre en los próximos meses, dado que de presentarse alguno/a de ellos/as, tendrían a priori pocas opciones de contar con el favor de la militancia. Si la convocatoria de un Congreso exprés por parte de Sánchez la tacharon de tactismo y pura estrategia personal del ex secretario general, el retrasarlo ahora no merece otra calificación. La actitud demostrada hasta ahora por la Gestora no invita al optimismo. Si no hay flexibilidad en las posiciones frente a los que no piensan lo mismo, no va a ser posible abordar con las suficientes garantías un Congreso que el partido no puede permitirse el lujo de cerrar en falso.


La elección directa de la Secretaría General con el voto directo de los militantes no debería estar en cuestión. Personalmente creo el que problema no radica tanto en la legitimidad que le confiere una elección directa a un Secretario General en comparación con la legitimidad de los órganos colegiados formados por representantes elegidos democráticamente, sino en revisar los canales de control necesarios para evitar tanto la manipulación de la representatividad que proporciona la elección directa, como la interpretación que estos órganos colegiados pudieran hacer en favor de estrategias partidarias. En cualquier caso, solo el Congreso podría considerar revisarla.


La opinión personal de un Secretario Municipal no es ni mejor ni peor que la de cualquier militante, ni que la de cualquier otro dirigente o ex dirigente del partido. Pero todas ellas deben tenerse en consideración. La mía particularmente solo tiene el propósito de contribuir a ir corrigiendo la fractura, abogando por el consenso entre los diferentes actores del conflicto para que se tomen las mejores decisiones posibles.  Estamos en el momento más crítico del partido desde la transición. Espero que estemos a la altura. Espero que entre todos acertemos.

sábado, 8 de octubre de 2016

Esta sí que es política de la buena

Artículo publicado en el diario digital www.burgosconecta.es el 8 de octubre de 2016.




Qué difícil es hacer una oposición exigente con la que permitir que la ciudad avance, sobre todo con un equipo de Gobierno que no acaba de interiorizar su situación de minoría. En cambio esa exigencia, cuando es correspondida con una posición flexible, proporciona un marco para el acuerdo que desde el Grupo Municipal Socialista intentamos aprovechar para dar traslado de nuestros compromisos con los burgaleses, a pesar de no gobernar.

Esto es lo que ha sucedido con la revisión de las ordenanzas fiscales para 2017. Los socialistas planteamos modificaciones en la mayoría de ellas para facilitar el acceso a los servicios públicos y redistribuir mejor la carga fiscal entre los vecinos y vecinas de Burgos. Después de varias semanas manteniendo reuniones con los diferentes concejales delegados y técnicos de una cada de las áreas municipales afectadas, ya hemos conseguido nuestro propósito en 21 de las ordenanzas.

Entre nuestros compromisos electorales con nuestros vecinos se encontraban las bonificaciones fiscales a empresas que generaran puestos de trabajo estables, la creación de una tarifa joven para el autobús urbano, rebajas en las tarifas de las escuelas infantiles o de los servicios de cuidados a la infancia.

Algunos podrían pensar que estos compromisos no tendríamos porqué intentar trasladarlos a las ordenanzas municipales desde nuestro papel como oposición, pero lejos de esperar al planteamiento del Gobierno y criticarlo hemos sido capaces de anteponer el nuestro y hacerlo realidad.

A partir de 2017 el Ayuntamiento proporcionará bonificaciones hasta el 95% en el IAE para quienes por primera vez establezcan su empresa en el municipio de Burgos o de entre el 15% y el 40% para las empresas que creen nuevo empleo de calidad. Habrá cambios también en las bonificaciones del IBI de entre el 40% y el 90% de la cuota del impuesto para las empresas que procedan a la creación de empleo, con ciertos requisitos, como que sean puestos indefinidos, que no procedan de reducción de plantilla, o que sean demandantes de empleo de las oficinas de empleo de Burgos.

El año que viene se rebajarán un 9% las tarifas de las escuelas infantiles municipales y en un 7% los servicios de cuidados a la infancia municipal. Otra novedad será el establecimiento, por primera vez, de un umbral para determinar cuánto han de pagar las familias numerosas. Se considerarán familias numerosas generales las que dispongan de unos ingresos anuales máximos de 70.000 euros, para las que habrá bonificaciones de hasta el 75%. Serán familias numerosas especiales las que cuenten con unos ingresos anuales de hasta 90.000 euros, con bonificaciones de hasta el 50%. Es decir; a partir de ahora, la renta será un factor a tener en cuenta también en estas ayudas.

Otro de nuestros compromisos electorales era el de proporcionar un “bonobús joven” para los menores de 26 años, con unos precios de 0,25 euros viaje, frente a los 0,45 que pagan en la actualidad. Los niños menores de 12 años acompañados de un adulto, subirán gratis. Para compensar esta rebaja, el billete ordinario del autobús urbano pasará de costar un euro por viaje a 1,20. Se trata de una tarifa que van a pagar fundamentalmente aquellas personas que usan nuestro servicio de autobuses de forma excepcional, ya que la mayoría de los usuarios acceden con bonobús. La tarifa reducida pasará de 0,10 a 0,12 y con el bonobús el precio por viaje subirá dos céntimos, pasando de 0,45 euros a 0,47.

Estos son solo algunos ejemplos entre todas las modificaciones que hemos conseguido incorporar hasta ahora en las ordenanzas fiscales para 2017 (bonificaciones hasta el 65% para vehículos no contaminantes, hasta el 70 % en el ICIO para construcciones sociales y hasta el 15% en edificios con protección cultural, la regulación de puestos de venta de productos de alimentación en vehículos de transporte o “food tracks”…), mientras esperamos a que se concreten el resto de nuestras propuestas.

Estar en la oposición implica mucho más que criticar la acción de gobierno. Implica también saber presionar al máximo para sacar adelante nuestras propuestas y que la sociedad burgalesa avance. Esto es lo que nos obsesiona a los socialistas de esta ciudad. Representar desde el principio la alternativa responsable frente al gobierno del Partido Popular.
Quiero aprovechar para recordar que el alcalde ya conoce nuestro planteamiento de cara al presupuesto municipal de 2017. Es un planteamiento muy exigente pero posible. De él depende el aceptarlo o no, para que la ciudad cuente con una nueva oportunidad de desarrollo en 2017.

(La imagen la he recuperado de la campaña de Juventudes Socialistas de Burgos para las elecciones municipales de 2015).

Daniel de la Rosa
Portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Burgos

martes, 4 de octubre de 2016

Recuperar el PSOE

Artículo publicado el 0 4/10/2016 en  el diario digital www.eldiario.es

Perdón. No puedo empezar esta reflexión sobre lo acontecido estos días en el PSOE sin antes pedir disculpas a millones de votantes socialistas que la semana pasada no reconocían a nuestro partido. Que lo diga en este caso un mero Secretario General de una Agrupación Municipal no significa mucho, pero después de lo ocurrido tampoco sobra.

Si nuestro partido se hubiera propuesto planificar una estrategia para llegar a la situación política en la que hoy nos encontramos, nunca habría obtenido un resultado peor que el actual. Después de todo, tenemos una Comisión Gestora a menos de un mes para que se convoquen las terceras elecciones generales en menos de un año.

Ahora bien, esta reflexión en alto no va de reproches y mucho menos de revanchas. Los socialistas no podemos permitirnos malgastar un solo día más en recriminarnos dimisiones que tumban ejecutivas o urnas constituidas sin garantías. Tampoco va de Congresos convocados según convenga a unos y a otros, ni de debates estériles sobre estrategias desfasadas en contextos ya superados.

Va de intentar trasladar a aquellos que tienen la responsabilidad de acertar, que hoy lo que toca es recuperar el partido. Y para ello no sobra nadie, al contrario. Nunca ha sido más necesario el compromiso de todos y cada uno de los militantes socialistas con su organización. Por lo tanto el primer llamamiento es para los responsables de las federaciones y agrupaciones del PSOE, para que prioricen entre sus acciones un llamamiento a todos aquellos compañeros y compañeras que se están cuestionando su continuidad en el PSOE.

Esta reflexión trata de despejar cualquier tipo de duda sobre el momento en el que nos encontramos, asumiendo nos guste o no, que el Comité Federal ya ha descartado la celebración de un Congreso Extraordinario exprés, y trata de centrar la atención sobre la necesidad de mantener o no la resolución que este mismo órgano aprobó el 28 de diciembre de 2015 (no al PP y no al diálogo con cualquier formación que no se oponga a consultas que amenacen la unidad nacional).

Si el Comité Federal mantiene la resolución, acudiríamos a unas nuevas elecciones generales en diciembre, sin liderazgo en el partido y eligiendo candidatos/as al Congreso y al Senado en poco más de un mes (y un candidato/a a la presidencia del Gobierno en primarias). Confiar a estas alturas en algún tipo de acuerdo que conlleve la complicidad de Ciudadanos junto a la de Podemos o en la presión que ejerceríamos sobre el Partido Popular para que se entienda con los nacionalistas es algo surrealista.

De no mantenerla, debemos decidir si existen posibilidades reales de alcanzar en unas semanas un acuerdo para una alternativa de Gobierno con el apoyo de Podemos y otras formaciones nacionalistas (entiendo que entorno a un nuevo candidato/a socialista a la investidura), lo cual se me antoja bastante complicado y arriesgado, o bien ordenar al Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso de los Diputados que se abstenga en una nueva investidura de Mariano Rajoy, lo cual tiene muy mal encaje desde muchos puntos de vista, el ideológico principalmente, pero que de entre las opciones es, muy a mi pesar, la más posibilista.

Todas ellas hacen rehén al partido de su decisión a medio/largo plazo y lejos de ofrecerle un escenario favorable, lo presentan en el mejor de los casos lleno de dudas e incertidumbre, lo cual no impide que debamos afrontarlo.

En cualquier caso esta decisión la debe adoptar el Comité Federal. Ni la  Comisión Gestora, ni una consulta a los militantes puede suplantar al órgano que tiene la competencia estatutariamente. Y sí, también debe ser el  Comité Federal quien determine la fecha del Congreso Extraordinario una vez que se resuelva la gobernabilidad del país y sin mayor demora.

Dicho esto, considero que debemos aprovechar todas las herramientas de las que dispone nuestro partido para ayudar al Comité Federal a tomar la decisión más acertada. Las Ejecutivas de cada ámbito territorial debieran considerar si convocan sus Asambleas o Comités correspondientes, o bien adoptar los acuerdos que estimen oportunos para trasladárselos a aquellos compañeros/as que elegimos para representarnos en el Comité Federal para que sepan cual debe ser la posición que han de defender y el sentido de su voto, y evitar un nuevo bochorno como el del sábado pasado.

Y mientras tanto, es responsabilidad de cada uno de los militantes sumar voluntades para recuperar el consenso entre nosotros, más si cabe de los dirigentes. No va a ser ni la primera ni la última vez que este partido salga fortalecido de una crisis, por muy grave que haya sido. Siempre que lo ha logrado ha sido desde la unidad, respetando la pluralidad de opiniones y derivando las críticas al ámbito interno.

La fuerza del PSOE radica en todos nosotros, en los militantes de base pero también sus dirigentes, por lo que todos somos necesarios para trasladar la voz del partido en las instituciones, en las asociaciones y los movimientos sociales, en los centros de trabajo, en las calles y en los barrios.
Ahora tocar hacer partido, toca de nuevo hacer Agrupación. Tenemos que retomar el contacto entre nosotros, ocupar el espacio de diálogo en las sedes  y en las casas del pueblo. Esta la única fórmula para tener éxito en el que, sin perder un día más, debe ser el empeño de todos los cargos públicos y orgánicos, de todos los militantes y simpatizantes: Recuperar el partido.

Daniel de la Rosa
Secretario General de la Agrupación Municipal del PSOE en Burgos

sábado, 16 de julio de 2016

Rajoy quiere terceras elecciones

Artículo publicado por Daniel de la Rosa, Secretario General de la Agrupación Municipal del PSOE en Burrgos, el 16 de agosto de 2016 en Burgos Conecta.

Llama poderosamente la atención que una vez concluida la ronda de contactos de Rajoy con el resto de formaciones políticas para intentar recabar apoyos a su investidura para la presidencia del Gobierno, toda la presión mediática se haya centrado en Pedro Sánchez y el Partido Socialista, en lugar de cuestionar a aquel que no es capaz de obtener un solo apoyo.

Los tiempos en política son muy importantes y la responsabilidad de intentar la investidura en este momento tiene nombre y apellidos: Mariano Rajoy. Suyo será el éxito si lo logra y el fracaso de no hacerlo, suyo y en ningún caso de aquellas formaciones que siendo consecuentes con sus compromisos electorales, rechacen facilitarle la investidura.

Los socialistas nos presentamos como la alternativa responsable al Partido Popular. Una alternativa progresista de izquierda, regenerada y con un proyecto político sólido para hacer frente a cinco años de corrupción, de desigualdad y de deterioro del estado de bienestar. Una propuesta incompatible con la del Partido Popular.

Los españoles decidieron el pasado 26 de junio con su voto dar una continuidad a las políticas del gobierno de Mariano Rajoy si éste lograba sumar los apoyos poselectorales suficientes. En la anterior legislatura al menos hubo un candidato que logró sumar los escaños de otra formación además de la suya y se presentó a la investidura demostrando que su opción era la más legitimada sumando 130 escaños frente a los 123 del Partido Popular.

Sánchez logró el voto afirmativo de los diputados/as de Ciudadanos a su investidura, lo que significa que logró un consenso entre dos formaciones ideológicamente contrarias. No fueron suficientes, pero al menos demostró su capacidad para llegar a acuerdos no con los iguales, si no con los diferentes.

A día de hoy Rajoy no es capaz de sumar un solo voto de ninguna otra formación a pesar de ser ideológicamente afines. ¿Cómo es posible entonces que prácticamente nadie esté poniendo en entredicho esta incapacidad?, ¿Cómo es posible en cambio que se estén centrando las críticas en acusar a aquellos que en toda lógica están llamados a liderar la oposición, a representar la alterativa?

Rajoy debe enfrentarse a la investidura como hizo Sánchez en la legislatura pasada. Será entonces cuando confirmemos su soledad o debamos valorar si tiene los apoyos que mínimamente se le debiera exigir para que formaciones como el Partido Socialista puedan plantearse otro escenario. De corroborarse el aislamiento del PP, sería en ese caso cuando el PSOE debiera intentar evitar unas terceras elecciones volviendo a asumir el liderazgo de una nueva alternativa de cambio progresista.

No creo que ningún ciudadano/a quiera regresar a las urnas por tercera vez en 12 meses. Supondría un nuevo fracaso colectivo más allá del resultado electoral. Lamento que al presidente del Gobierno en funciones parezca interesarle. Rajoy debiera estar poniendo toda la carne en el asador pero no lo hace, cree que en una cita con las urnas volvería a mejorar el resultado del Partido Popular. Puede que esté en lo cierto o puede que no, pero lo ruín e indecente en su posición es siquiera planteárselo.

Daniel de la Rosa Villahoz
Secretario General de la Agrupación Municipal del PSOE en Burgos

La cuidad no puede ni debe aceptar el “trágala” de los bancos

Artículo de opinión del portavoz del grupo municipal socialista, Daniel de la Rosa, publicado el 16 de julio de 2016 en el Diario de Burgos

Si hay un tema que nos viene ocupando y preocupando el último mes, es el relacionado con el Consorcio para la Gestión de la Variante Ferroviaria de Burgos. Un consorcio que actualmente sostiene una deuda con tres entidades financieras: Caja de Burgos (Caixabank), Caja Círculo (Ibercaja) y Dexia Sabadell de 166,5 millones de euros y por la que a fecha 31 de marzo de 2016, se tenía que haber pagado 30,3 millones de las amortizaciones pendientes, según lo comprometido en el convenio firmado el 16 de mayo de 2014 entre el Consorcio y el Ayuntamiento de Burgos, con el que el Alcalde Javier Lacalle, accede a disolver el consorcio, en caso de incumplimiento de los compromisos de pago adquiridos.

A pesar de gobernar en minoría, el Alcalde y su concejal de Hacienda, el sr. Foronda, después de estar negociando supuestamente durante diez meses para intentar evitar este extremo, llegan a un acuerdo con las entidades acreedoras para refinanciar la deuda, además de suscribir un nuevo convenio, que nos presentan a los grupos de la oposición hace a penas un mes. Un acuerdo cerrado a hechos consumados, un auténtico “trágala” que aquellos que nada hemos tenido que ver en dicha negociación debemos aceptar.

El acuerdo pasa porque la ciudad asuma toda la responsabilidad sobre la deuda que sostiene el Consorcio. De entrada se establece que el Ayuntamiento se compromete a pagar 47,7 millones a razón de 3,61 millones al año por 15 años con cargo al presupuesto. Es lo que las entidades denominan, deuda no sostenible. Por otro lado se establece un plan de amortizaciones condicionado a una serie de ventas de activos (parcelas) del consorcio por el cual se prevé obtener 118,8 millones en 15 años. Un plan de amortizaciones que comienza con 0,8 millones en 2017 pero que termina en 36,4 millones en 2031 y que de no cumplirse, en 180 días sería el Ayuntamiento quien asumiría las deudas pendientes.

Como podrán comprobar se trata de un muy buen negocio para los bancos, un mal negocio para el Consorcio y aún peor para el Ayuntamiento, esto es para el conjunto de la ciudad. Lo único que asumen las financieras es el aplazamiento del pago total de la deuda 7 años, el resto lo asume el Ayuntamiento, y eso a todas luces no es justo, porque las entidades herederas de las cajas también tienen responsabilidades, por lo que debieran asumir parte de la deuda.

Para llegar a esta conclusión no basta con aplicar el sentido común sino valorar lo establecido en los propios estatutos del Consorcio. En primer lugar el Consorcio no es el Ayuntamiento. El Consorcio tiene personalidad jurídica propia, tal como establecen sus estatutos, y es independiente del Ayuntamiento y de las otras entidades consorciadas que junto a él, forman parte del Consorcio: La Caja de Burgos (Caixabank) y la Caja Círculo (Ibercaja). Por lo tanto los 166,5 millones los debe el Consorcio, no el Ayuntamiento.

Segunda cuestión, las dos entidades consorciadas con el Ayuntamiento, Caja de Burgos y Caja Círculo, ingresaron, en concepto de gestión del Consorcio el 2% de todos los ingresos del Consorcio, concretamente 8 millones de euros además de otros 35,5 millones abonados por el Consorcio por los gastos financieros y bancarios. El Consejo Rector del Consorcio, órgano de gobierno y gestión del mismo, está compuesto por 6 miembros en representación del Ayuntamiento y 6 miembros den representación de las entidades financieras, las antiguas Cajas, ahora Cixabank e Ibercaja. Por lo tanto ¿Acaso cabe alguna duda que las dos entidades financieras consorciadas con el Ayuntamiento tendrán que asumir su responsabilidad, habiendo participado a partes iguales con el Ayuntamiento de las decisiones que se adoptaron en el Consorcio, y por lo tanto respecto a los derechos y obligaciones que se puedan devengar ante una posible disolución del Consorcio? Parece obvio que no.

Y en tercer y último lugar, el artículo 18 de los estatutos del Consorcio establecen que solo en el caso de que se disuelva el Consorcio, el Ayuntamiento asumiría las obligaciones que le toquen respecto a las deudas que le pudieran corresponder. Hay que subrayar que dos gabinetes de relevancia nacional y mundial certificaron hace cinco meses que los bancos únicamente podrán imputar a la ciudad la deuda después de haber liquidado todos los terrenos, cuya tasación actual es de 118,8 millones (según Arcano, la consultora encargada por el Consorcio para determinar el valor real de los activos del consorcio). Según uno de estos gabinetes, concretamente Ramón y Cajal, sostienen que “en caso de disolución del Consorcio, deberá procederse a la liquidación de su patrimonio con carácter previo a la atribución del exceso o defecto de la liquidación a favor del Ayuntamiento de Burgos (…) la liquidación se configura como una fase necesariamente vinculada al acuerdo de disolución de la entidad sin que lo dispuesto en los estatutos de un consorcio pueda contravenir el nuevo régimen legal”.

Es por esto que los concejales socialistas nos neguemos a aceptar los términos de la propuesta planteada por las entidades financieras. Una propuesta perniciosa para los intereses de la ciudad, injusta y fuera de toda lógica legal respecto a las cargas que debieran asumir cada una de las partes, de disolverse el Consorcio. Los socialistas votaremos en contra de este nuevo convenio propuesto por las entidades financieras en el pleno del próximo viernes, si éstas no flexibilizan su posición, transigen y aceptan su parte de responsabilidad.

Es muy importante que en este caso la ciudad se sume y apoye a su Ayuntamiento, o al menos a aquellos grupos que como el PSOE, defienden responsablemente sus intereses, en su posición frente a los bancos. Les pido que, en la medida que puedan, trasladen esta posición a sus vecinos, compañeros de trabajo, familiares y amigos. La ciudad puede y debe logar un acuerdo mejor.

Daniel de la Rosa Villahoz
Portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Burgos

sábado, 18 de junio de 2016

Miren la papeleta antes de votar, puede que se lleven una sorpresa










*Artículo publicado el 18 de junio de 2016 en el diario digital burgosconecta.com
 
Las elecciones a las Cortes Generales en España no son unas elecciones presidenciales. Nuestro sistema parlamentario, igual que el de la mayoría de Estados europeos como el alemán o el italiano, establece unas elecciones legislativas para designar escaños a la cámara alta de representación territorial (Senado) y a la cámara baja de representación popular (Congreso de los Diputados). Son éstos, nuestros diputados, quienes eligen al Presidente del Gobierno una vez constituido el Parlamento, lo que significa que los ciudadanos y ciudadanas no eligen directamente al jefe del ejecutivo como en Estados Unidos (sistema presidencialista) o Francia (sistema semipresidencialista).

Los electores españoles votan escogiendo candidaturas bloqueadas y cerradas al Congreso y candidaturas abiertas al Senado, de entre los candidatos que las distintas formaciones políticas presentan en cada una de las provincias. Por lo tanto no va a haber un solo vecino y vecina de Burgos que el próximo 26 de junio vote directamente a Rajoy, Sánchez, Iglesias o Rivera.

Llama la atención que en un muy alto porcentaje de electores, éstos desconozcan quienes son las personas en las que está depositando su confianza a la hora de votar. Nunca he acabado de entender porqué para muchos electores, no importe tanto o más conocer al candidato elegido por una formación política para posteriormente intentar su investidura a la Presidencia del Gobierno, que conocer a aquellos candidatos/as que les van a representar directamente en el parlamento y que se presentan para defender y proponer actuaciones concretas en nuestra provincia.

Si usted es uno de esos muchos electores, permítame un consejo: mire la papeleta antes de votar. Contraste a los candidatos/as que presentan las distintas formaciones políticas en nuestra provincia para representarnos en el parlamento español. Moléstese en conocerlos y contraste su talento y capacidad política, su experiencia profesional e institucional, su formación y su compromiso y conocimiento de nuestra ciudad y nuestra provincia.

De entre las cuatro candidaturas con alguna opción de obtener algún escaño al congreso y al senado: Partido Popular, Partido Socialista, Unidos Podemos y Ciudadanos, usted podrá comprobar quienes han priorizando presentando a las personas con las mejores garantías para representarnos a los burgaleses y representar los principios y valores que distinguen a cada opción política, y quienes se han decidido por presentar a dedo desde Madrid, a personas que poco o nada saben ni tienen que ver con nuestra provincia.

¿Adivinan qué diputado/a de los tres partidos que obtuvieron escaño en el Congreso hace seis meses, era el único/a que es de Burgos, estudió en Burgos, trabajó en Burgos y vive en Burgos?, igual les sorprende. Fue la diputada socialista, Esther Peña, que una vez más se presenta como candidata. El colmo ya no es que el Partido Popular recurriera al señor Jaime Mateu (con residencia en Madrid), algo que nos podíamos esperar de un partido como el PP que tiene un sentido de la democracia interna muy particular, sino que PODEMOS, adalides de la democracia directa a través de la participación en sus círculos, decidiera por orden de Pablo Iglesias imponer su candidato, a un cunero paracaidista de Madrid, el tal Miguel Vila (que no sé si habría venido alguna vez por Burgos antes del pasado invierno), para representarnos en el Congreso.

Todos ellos repiten como cabezas de lista apenas seis meses después. Sin quitarle importancia alguna al conocimiento que unos y otros puedan tener de nuestra ciudad y provincia y lo vinculados o no que se sientan con ellas, me gustaría hacer una valoración de lo que los diputados/as y senadores/as por la provincia de Burgos han hecho en a penas cuatro meses que duró la pasada legislatura.

Entre intervenciones en Comisiones y Plenos, preguntas, proposiciones no de Ley, solicitudes de informes,… los parlamentarios del Partido Popular presentaron… 0 iniciativas, el diputado cunero de PODEMOS… 27 y los parlamentarios socialistas Esther Peña (diputada) y Ánder Gil (Senador)… 444, la gran mayoría de ellas referidas a Burgos. En concreto Esther Peña ha presentado 183 preguntas con respuesta escrita, 9 proposiciones no de Ley, ha intervenido 8 veces en Comisión y ha presentado 5 solicitudes de informe. Ánder Gil por su parte ha presentado 213 preguntas con respuesta escrita, 4 mociones, ha intervenido 1 vez en el Pleno del Senado y ha presentado 21 solicitudes de informe.

Creo que después de lo expuesto, no hace falta señalar la importancia que tiene elegir bien a aquellos diputados y senadores que más allá de representar a su partido, van a ser capaces de representar mejor que ningún otro a sus vecinos, a su ciudad y a su provincia. Si como supongo, van reflexionar sobre qué candidato/a merece su voto, espero que entre otros muchos factores, tengan en cuenta a quien votan realmente.

Daniel de la Rosa Villahoz
Secretario General de la Agrupación Municipal del PSOE en Burgos