martes, 21 de enero de 2014

Ser capaces de demostrar. Este es el reto.



“Otra forma de ser, otra forma de gobernar”. No es la primera vez que recurro al lema que el PSOE utilizó en la campaña de las elecciones municipales y autonómicas de 2003. Me resulta muy representativo de lo que los socialistas debemos ser capaces de demostrar.
 

No cabe duda que en la etapa comprendida entre mayo de 2010 y noviembre de 2011 echamos por tierra toda nuestra credibilidad. La gestión que hizo el Gobierno socialista estuvo muy alejada de lo que se esperaba de un partido socialdemócrata.


Desde entonces, todos los afiliados y simpatizantes del Partido Socialista hemos realizado un detenido análisis del por qué se tomaron las decisiones que se tomaron al frente del Gobierno. Hemos reflexionado profundamente sobre nuestros principios y valores, sobre lo que significa ser socialista en el siglo XXI y lo que espera de nosotros la mayoría social de este país.  Hemos debatido durante dos años sobre cuál debe ser nuestra propuesta política y cómo tenemos que explicarla y presentarla desde las instituciones y ante los ciudadanos.


Las conclusiones de todo ello fueron anunciadas en la pasada Conferencia Política de noviembre. Si tuviera que resumir en una palabra lo que allí concretamos y ya que he empezado hablando de lemas, me quedo con el que se utilizó para la propia conferencia: Conectamos


Conectar es asumir errores, es hacer propósito de enmienda pero de verdad, es poner a disposición de la gente esta extraordinaria herramienta política que es el PSOE. Conectar es escuchar, es abrir el partido a la participación activa de los ciudadanos. Conectar es hacer a los vecinos protagonistas y cómplices de las actuaciones que propongamos. Conectar es recuperar la confianza con la firme convicción de no cometer los mismos errores.


No se trata de proponer imposibles sino de configurar un proyecto político realista, serio y progresista. Sabemos de las limitaciones que existen. Cada vez es menor el margen de maniobra, pero de lo que estamos seguros es que desde ese margen podemos hacer muchas cosas para ayudar a la gente. Desde ese margen se puede y se debe aumentar la capacidad de decisión actual de un gobierno a todos los niveles, municipal, autonómico, nacional e incluso en el seno de la Unión Europea.


Si algo hemos aprendido en todo este tiempo es que no podemos conformarnos con el voto de nuestros vecinos cada cuatro años. Ha de ser el propio partido el que esté decidido a procurarse un apoyo ciudadano constante a lo largo de toda la legislatura


No hace falta que nadie me convenza de que la gran mayoría de los que integramos el Partido Socialista somos de otra manera respecto a aquellos que solo están en política por su propio interés. Tampoco hace falta que me digan que eso tenemos que demostrarlo día a día, a través de una conducta pública intachable, de una permanente conexión con nuestros vecinos, principalmente con los que han depositado con su voto su confianza en nosotros. Somos de otra manera, como la mayoría social de este país.  

Cuando nuestros vecinos crean que merecemos de nuevo su confianza volveremos a gobernar. Hagámoslo de otra manera. No volvamos a fallarles. Este es el reto.  

jueves, 9 de enero de 2014

El por qué de la disciplina de voto

En nuestro sistema parlamentario existe libertad de voto, pero dado el tipo de sistema político y electoral que tenemos en España soy de la opinión que los parlamentarios deben ejercerlo excepcionalmente, por lo que entiendo la disciplina de voto de forma generalizada en los grupos parlamentarios. Para motivar esta opinión me baso el peso que tienen los partidos en la configuración de las listas electorales.


Es este mismo sistema político y electoral el que permite a los partidos políticos ostentar la representatividad de la voluntad ciudadana, al ser éstos los que tienen la máxima capacidad de configurar una lista electoral y no los integrantes de la misma.


En España los partidos políticos se financian casi en su totalidad con recursos públicos y son los instrumentos en los que concurren la formación y manifestación de la voluntad popular tal como señala la Constitución. 

Tal circunstancia les dota de legitimidad, autonomía y capacidad sobre la configuración de listas electorales. Es el partido el que costea la campaña electoral con estos recursos y no los candidatos con los suyos propios. Es el partido el que mayoritariamente cuenta con el respaldo electoral a través del voto y no los candidatos de una lista, que en la mayoría de los casos son desconocidos por sus propios votantes.


Desde este punto de partida, por mucho que un parlamentario español quiera ejercer autónomamente su libertad de voto, ha de tener en cuenta que en la gran mayoría de los casos es su partido y no su persona la que ha recibido los sufragios suficientes para que él ostente la condición de parlamentario.


Nada tiene que ver con otros sistemas como algunos anglosajones. El modelo presidencialista permite una elección de los representantes populares en las cámaras legislativas muy alejada al control de los partidos políticos. En Estados Unidos por ejemplo, son los candidatos quienes se financian mayoritariamente su propia campaña con sus propios recursos. 

Es por esto que necesariamente, los candidatos encuentren en esta circunstancia una mayor representatividad individual no solo con sus electores, sino particularmente con aquellos que han colaborado en la financiación de su campaña: donantes individuales, colectivos sociales, grupos de interés, lobbies empresariales, etc. 


En estos sistemas los partidos son un mero vehículo para poder conducir la campaña. En los sistemas parlamentarios europeos como el español los partidos son los depositarios de la confianza de los votantes, no los candidatos. De ahí que solo excepcionalmente y siempre que antes se haya producido un debate interno en el seno del Grupo Parlamentario sin ser posible consensuar una posición común, entiendo la discrepancia personal en el voto sobre cuestiones que contradigan principios y valores intrínsecos al parlamentario.


Con esta reflexión no pretendo juzgar nuestro modelo sino razonar la disciplina de voto existente en nuestro sistema parlamentario.

viernes, 29 de noviembre de 2013

Una reflexión en alto sobre el 15 M

En enero hará dos años desde que presentara un breve estudio para el área de Ciencias Políticas de la Universidad de Burgos sobre el que tal vez, ha sido el movimiento social más relevante de las últimas décadas: El 15 M. He creído oportuno reflejar aquí las conclusiones que obtuve dado que, dos años y medio después, han sido las protestas acontecidas recientemente en la Universidad de Granada con la presencia del Secretario General del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba las que han vuelto a poner de manifiesto este movimiento . Si os ha resultado interesante y queríes leer un amplio resumen del trabajo, no dudéis en pedírmelo. 

" El 15 M ha supuesto un fenómeno a escala internacional. Su germen, las revoluciones civiles del norte de África. Su origen, la concentración en la plaza de la Puerta del Sol de la capital española de miles de ciudadanos “indignados”. Su causa, la frustración ante la incapacidad de la clase política de ofrecer una salida a la crisis económica.
 
La partidocracia, el gobierno de los mercados financieros a través de los partidos políticos mayoritarios, ha sido objeto de las críticas principales del movimiento que aunó sensibilidades en pro de reivindicar una serie de derechos sociales para garantizar la dignidad de las personas, principalmente un trabajo y una vivienda dignos.

Dichas reivindicaciones tuvieron su eco en los prolegómenos de las elecciones municipales de mayo y de las generales de noviembre de 2011. Los medios de comunicación se hicieron eco del movimiento mientras éste podría influir en los resultados electorales y han ido progresivamente olvidándolo cuando el 15 M ha abandonado la ocupación de las plazas y sobre todo cuando aún está lejos que vuelvan a distorsionar en mayor o menor medida el comportamiento electoral de los españoles.

Porque, sin ser la causa principal, el 15 M influyó en el comportamiento electoral de parte del electorado socialista, de su electorado tradicional y de su electorado potencial y distorsionó el resultado definitivo de las elecciones. Muchos de los nuevos electores que normalmente votan opciones políticas de centro – izquierda, principalmente al PSOE, dejaron de hacerlo en 2011. Muchos de los votantes tradicionales del PSOE que se sintieron defraudados por su partido, eligieron votar otras opciones que no pasaban por el Partido Popular sino por otros partidos minoritarios, algunos de nueva cuña como UPyD.

Del estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), realizado tras las pasadas elecciones autonómicas y municipales quiero resaltar dos preguntas que tienen que ver con la influencia del 15 M en el sentido de su voto:

1) “A la hora de decidir su voto, ¿hasta qué punto ha tenido usted en cuenta las movilizaciones que se han producido recientemente bajo el nombre de “democracia real” o “15 M”: mucho, bastante, poco o nada?” Las respuestas fueron: mucho  el 8.0 %, bastante el 10.2 %  y poco 9.7 %. Por lo tanto, un 29.7 % de los encuestados admitió verse influido por las acciones y reivindicaciones del movimiento 15 M

2) Posteriormente, a toda la gente que admitió haber sido influenciado de alguna manera, se le volvió a preguntar “¿y en qué sentido las ha tenido en cuenta?” Éstas son las respuestas recogidas: le animaron a ir a votar, ya que no pensaba hacerlo:  14.4 %, cambió el voto del partido al que pensaba votar: 8.9 %, se reafirmó en la intención de votar al partido al que pensaba votar: 33.5 %. le animaron a no ir a votar: 12.8 %, le animaron a votar en blanco o nulo: 8.9 %.

La encuesta no preguntaba por la intención de voto a partidos pequeños, por lo que sólo podemos resaltar que, entre abstención, voto en blanco y voto nulo, se recogieron el total de un 21’7%.  En cualquier caso, una influencia global del 29.7 % significa que, si extrapolamos la muestra al total de la población española con derecho a voto, estamos hablando de un total de más de 10’5 millones de electores a los que fueron infuídos en mayor o menor medida por los mensajes del 15 M.

El 15 M influyó, no de manera determinante pero sí de manera significativa. En el caso de las elecciones municipales de 2011 al Ayuntamiento de Burgos parte de los 9.300 votantes que retiraron su apoyo al PSOE lo hicieron influenciados por el 15 M del mismo modo que muchos de los nuevos votantes que podrían haber votado al PSOE en condiciones normales, no lo hicieron influenciados por este movimiento social.
 
Podemos afirmar que ante el 15 M, el centro derecha acudió mayoritariamente a las urnas como lo había hecho siempre a votar al PP, mientras que parte el centro izquierda acudió a las plazas a dar su apoyo al movimiento y o bien votó otras opciones políticas no mayoritarias, o bien se quedó en casa en la jornada electoral.

No obstante no es el movimiento en sí en el que hay que buscar la causa del desapego de parte importante del electorado del PSOE sino en los hechos que provocaron que surgiera el 15 M. La principal de las razones de la debacle socialista no es otra que el desgaste sufrido al frente del Gobierno de España por las medidas adoptadas para atajar la crisis económica. 

El 15 M solo fue un medio que encauzó una sensibilidad ciudadana indignada, decepcionada y defrauda con la clase política en general pero fue el Partido Socialista el que pagó las consecuencias. El electorado socialista es permeable, es sensible, es crítico y el 15 M supuso una válvula de escape extraordinaria para muchos votantes del PSOE."

lunes, 11 de noviembre de 2013

Neoliberalismo. La sociedad no existe, solo existen los individuos.

Josep Ramoneda nos recuerda al hablar de la izquierda en tiempos de crisis lo que ya apuntaba Tzvetan Todorov  en Los enemigos íntimos de la democracia, que la tiranía neoliberal se caracteriza por una concepción de la economía como actividad completamente separada de su vida social, que debe escapar al control político.


Pierre Dardot y Christian Laval definen el neoliberalismo como una forma de vida que sitúa a cada uno de nosotros en un universo económico de competencia generalizada, que conmina a las poblaciones a entrar en una lucha económica los unos contra los otros, ordena las relaciones sociales conforme al modelo de mercado. Y transforma al propio  individuo, llamado a concebirse a sí mismo como una empresa. Max Weber ya señalaba que el espíritu del capitalismo es el control de la conducta efectiva de los sujetos sociales. 


La hegemonía neoliberal va muy ligada a la dispersión de las clases populares fruto de las mutaciones del capitalismo en los últimos 30 años. La fuerza que la clase obrera tenía en el capitalismo industrial se ha debilitado enormemente en el capitalismo financiero y de servicios. El éxito de la ideología neoliberal ha sido precisamente desocializar a las clases populares  y mantenerlas siempre en conflicto entre ellas.


El triunfo del neoliberalismo como sistema basado en el principio de competitividad, a partir de la década de 1980, con el impulso de Ronald Reagan y Margaret Thatcher, ha tenido un sistema basado en la genuina idea de la premier británica de que la sociedad no existe, solo existen los individuos.


La derecha presume de la libertad haciendo de la libertad económica un mito. La libertad de mercado es la figura. La base de la libertad conservadora es la propiedad. Con lo cual se establece desde el origen una fractura en la sociedad entre los que son libres porque tienen propiedades y los que no tienen nada. Pero esta idea que relaciona propiedad con libertad se ha extendido eficazmente en el tejido social. Y ha empujado a mucha gente a hipotecar sus cuotas de libertad en la propiedad.  

Estractos recogidos de "La Izquierda Necesaria" de Josep Ramoneda. Ed. RBA Libros, S.A, 2012.